EL SILENCIO / Alice Ferreyra
En lo alto no se baten las alas
Ni en el silencio se nombra al
silencio.
De Dios no sabemos nada
Sed
adentro Hugo Mujica (2001)
La vida está hecha
de silencios, y la palabra nace del silencio.
Ese silencio que nos permite navegar por nuestro interior para
encontrar todas las cosas buenas que hay en él y desterrar las nocivas.
Todo lo profundo está relacionado con el silencio y rodeado
por él, es cuándo la mente queda suspendida por los hilos de la nada, las
palabras callan, se repliegan en nuestro ser y de allí se apoderan de
nuestro interior en un silencio
pragmático, incipiente, que se escurre por los dobleces del alma para
desentrañar secretos, corregir errores, resaltar verdades, constelando los
sentimientos.
También la música se construye con el silencio, y ello nos
determina que el silencio también se escucha y está integrado al sonido, ya que
surge la melodía con el silencio que la precede. El encanto del sonido se
percibe mejor cuándo este cesa, que no es solo ausencia, sino aproximación a lo
interior, lo profundo, vuelto en la presencia de vacío cargado de resonancias.
Al escritor, la página en blanco, cargada de magnetismo, le
infunde respeto y temor. Es en esa
soledad poblada de fantasmas que luego tomarán los hilos de la urdimbre, cuando
el escritor vive en un silencio sonoro
acorralado por ellos, que subyacen en el laberinto de la memoria, para
luego romper el silencio y avasallarlo como duendes traviesos.
Recordemos una frase
que el talentoso Charles Chaplin,
escribiera en sus memorias publicadas en 1922 : “¡que pocos de nosotros sabemos
disfrutar de ese don universal que es el silencio! Quizás porque no se compra.
Los ricos compran ruido. Nuestra alma se deleita con los silencios de la
naturaleza que no se niegan nunca”
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