EL SILENCIO / Alicia Franco
Los místicos
chinos se libraban de los apetitos mundanos en la pura contemplación, en la que
todo se volvía, para ellos, lenguaje transparente. Para ellos, se extinguía el
tiempo en la eternidad como presencia del lenguaje del mundo. Grandes
pensadores pasaron por el mundo como si llegasen de fuera, procedentes de una
silenciosa patria lejana. La vida diaria parece enseñar lo contrario, para
la mayoría de nosotros, el mundo, la comunicación parlante pasa a ser lo
absoluto haciendo de lo trascendental algo casual, llenándolo de palabras. Lo
probable es que buscando la armonía del universo y descansando sobre un saber
insuficiente pensemos que a través de la palabra lograremos lo que solo el
lenguaje divino puede transmitirnos. Los principios de la fe-Dios existe, la
creación del universo, solo a ello se accede a través de un Dios silencioso.
Entiendo (es personal) que en estas reflexiones se encuentran los principios de
la fe, para llegar a ello hay que liberarse de todas las cadenas que nos unen a
lo corpóreo, sometiendo nuestros pensamientos al silencio.
Solo el
silencio puede acercarnos al logro de los absolutos.
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